Cualquier ampliación de líneas, montaje de bandejas o reforma en una planta implica realizar pasamuros para que los cables o tubos atraviesen muros y forjados. A menudo, las contratas se centran en dejar la instalación aparente inmaculada, pero «olvidan» un detalle crítico que queda oculto: el sellado técnico de esas perforaciones.
Cualquier ampliación de líneas, montaje de bandejas o reforma en una planta implica realizar pasamuros para que los cables o tubos atraviesen muros y forjados. A menudo, las contratas se centran en dejar la instalación aparente inmaculada, pero «olvidan» un detalle crítico que queda oculto: el sellado técnico de esas perforaciones.
Si este sellado no se ejecuta de forma adecuada, las consecuencias operativas y legales no tardan en aparecer. De hecho, la verificación de pasamuros y cortafuegos no es un detalle estético, sino un pilar innegociable que debe incluirse en cualquier plan de mantenimiento industrial. Dejar huecos abiertos en la instalación supone:
Contaminación técnica (El enemigo silencioso del CGBT): La falta de sellado en los pasamuros permite la entrada continua de polvo, humedad y partículas en suspensión hacia las salas eléctricas. Esta suciedad acaba depositándose inevitablemente sobre las pletinas y bornas del Cuadro General, generando un aumento de la resistencia de contacto. Bloquear la entrada de este polvo es el «paso cero» de la fiabilidad de la planta; de poco sirve ejecutar un estricto plan de mantenimiento predictivo en el CGBT si dejamos la puerta abierta a la suciedad ambiental, que es la causa física detrás del 80% de los puntos calientes y arcos eléctricos.
Ataques biológicos: Vía de acceso libre para roedores y plagas que acaban devorando el aislamiento del cableado de potencia y provocando disparos intempestivos.
Pérdidas de eficiencia: Fugas de aire constante en salas eléctricas climatizadas o cuartos de variadores, disparando el consumo energético sin sentido.
Pero el riesgo más letal y silencioso es el fuego. Un pasamuros sin sellar destruye por completo la sectorización contra incendios de la nave, creando un «efecto chimenea» perfecto para que el humo y las llamas pasen a la sala contigua. Esto no solo es motivo de suspenso fulminante en las inspecciones reglamentarias de la OCA; cuando un perito industrial cualificado audita las instalaciones para evaluar el riesgo, detectar estas brechas cortafuegos disparará automáticamente los costes en las primas de los seguros corporativos. Y lo que es aún más grave: si ocurre el desastre, ese simple agujero en la pared se convertirá en la excusa legal perfecta para que la aseguradora rechace indemnizar el siniestro.
En esta guía técnica veremos cómo solucionar de raíz este problema (y asegurar la integridad legal y física de la planta) mediante el uso correcto de espuma de poliuretano ignífuga.
Contenido
- 1 ¿Qué es la espuma de poliuretano ignífuga y cómo actúa en un pasamuros?
- 2 La espuma ignífuga como pilar de la Protección Pasiva Contra Incendios (PPCI)
- 3 Procedimiento Técnico: Cómo sellar pasamuros eléctricos y bandejas de cables
- 4 Errores comunes en la aplicación de espuma cortafuegos y cómo evitarlos
- 5 Conclusiones: Asegurando la integridad eléctrica de la planta
¿Qué es la espuma de poliuretano ignífuga y cómo actúa en un pasamuros?
En el ámbito industrial, lo primero que debemos hacer es desterrar la imagen de la clásica espuma de poliuretano amarilla que se usa en la construcción residencial. Esa espuma estándar es altamente inflamable y, en caso de un cortocircuito, goteará plástico ardiendo, acelerando el incendio.
Para la seguridad eléctrica y la sectorización de naves utilizamos espuma de poliuretano ignífuga (fácilmente reconocible en las obras porque los fabricantes la tintan de color rosa, rojo o gris para identificarla en las inspecciones). Se trata de un polímero sellante formulado específicamente con aditivos retardantes de llama.
Su funcionamiento mecánico es fascinante y perfecto para el mantenimiento:
Expansión volumétrica: Al inyectarse desde el bote, el producto químico reacciona con la humedad ambiental y experimenta una rápida expansión (llegando a duplicar o incluso triplicar su volumen inicial).
Sellado de geometrías complejas: Esta capacidad expansiva es su mayor ventaja técnica. Al crecer, la espuma penetra por cualquier hueco, adaptándose a la perfección a geometrías difíciles, como el interior de una bandeja portacables (tipo Rejiband) llena de mangueras trenzadas. Rellena los intersticios y sella el pasamuros de forma 100% homogénea y hermética.
Comportamiento ante el fuego (Efecto Intumescente): A diferencia de la espuma tradicional, cuando la espuma ignífuga se expone a temperaturas extremas, no arde con llama viva. En su lugar, se carboniza superficialmente creando una barrera densa que bloquea el paso del humo tóxico, los gases calientes y el fuego directo durante el tiempo que marque su certificación (por ejemplo, resistencia al fuego EI-90 o EI-120).
La espuma ignífuga como pilar de la Protección Pasiva Contra Incendios (PPCI)
En el mantenimiento eléctrico industrial moderno, el uso de espumas cortafuegos ha dejado de ser una simple «recomendación» para convertirse en una exigencia normativa innegociable. Ya no estamos hablando de tapar un hueco por estética, sino de instalar y mantener un elemento crítico de Protección Pasiva Contra Incendios (PPCI).
Las ventajas operativas y legales de exigir siempre este material a las contratas (o de usarlo en el mantenimiento interno) son contundentes:
Contención garantizada (Sectorización): La diferencia entre un conato de incendio controlado en el interior de una sala de cuadros y un siniestro que arrase la nave completa radica en los pasamuros. Al no ser propagadora de llama, la espuma sella la sala y confina el fuego, dando tiempo vital a los sistemas de extinción para actuar y permitiendo la evacuación del personal.
Cumplimiento Normativo estricto: A raíz de graves desastres en plantas industriales, los protocolos de seguridad actuales son tajantes. Ningún Responsable de PRL ni auditor de riesgos (OCA o Seguros) permitirá la presencia de poliuretano estándar (altamente inflamable) en bandejas de cables. Utilizar material certificado garantiza evitar las «No Conformidades» en las inspecciones.
El falso mito del sobrecoste: Es cierto que el bote de espuma ignífuga certificada tiene un precio superior al de la espuma de ferretería. Sin embargo, para los departamentos de compras y gerencia, la ecuación es evidente: el coste de un sellante profesional es ridículo comparado con la paralización de una línea de producción, la pérdida de servidores críticos o la anulación de una póliza de seguro por negligencia técnica.
Para que compruebes visualmente la diferencia radical de comportamiento ante el fuego, en el siguiente vídeo puedes ver un ensayo de estrés térmico. Fíjate cómo el bloque de poliuretano ignífugo resiste la exposición directa a la llama sin arder, sin propagar el fuego y sin generar un goteo plástico inflamable:
Procedimiento Técnico: Cómo sellar pasamuros eléctricos y bandejas de cables
Aplicar espuma cortafuegos no es complejo, pero requiere un procedimiento de trabajo riguroso, el uso de EPIs adecuados (guantes de nitrilo y gafas de seguridad son obligatorios, ya que el poliuretano sin curar es muy irritante y difícil de limpiar) y conocer la reacción del producto.
A continuación, detallamos el protocolo de aplicación en campo:
1. Limpieza y preparación: El polvo es el gran enemigo de la adherencia. Antes de aplicar, se debe limpiar la zona y, muy importante (si la ficha técnica lo indica), humedecer ligeramente las paredes del pasamuros con un pulverizador de agua. Esto acelera el curado y mejora el agarre de la espuma.
2. El «Encofrado» de contención (Truco de profesional): Cuando tenemos un pasamuros pasante (que cruza de un lado a otro de la pared), la espuma tenderá a desbordar por ambos lados, desperdiciando material y manchando la instalación. La técnica correcta es colocar una barrera de contención o encofrado perdido (puede ser una placa de cartón rígido o un recorte de pladur) en la cara posterior del muro. De esta forma, inyectamos la espuma desde la cara frontal; el material chocará contra la barrera y se expandirá rellenando todos los huecos entre los cables hacia nosotros, logrando un sellado macizo y perfecto. Una vez fraguada, la barrera trasera se puede retirar o dejar instalada.
3. Inyección controlada: La espuma ignífuga tiene un alto coeficiente de expansión. Se debe inyectar siempre de abajo hacia arriba y rellenar únicamente el 50% o 60% del hueco libre. El producto se expandirá rápidamente hasta colmatar el pasamuros completo y abrazar cada manguera eléctrica.
4. Remate y curado: Una vez que la espuma ha curado completamente (respetando los tiempos del fabricante), se puede cortar el sobrante con un cúter para dejar el pasamuros a ras de pared, e incluso pintarlo si la estética de la sala eléctrica lo requiere.
En el siguiente vídeo técnico podéis ver una aplicación profesional sobre bandejas portacables:
Errores comunes en la aplicación de espuma cortafuegos y cómo evitarlos
A pesar de ser un proceso relativamente sencillo, durante las paradas técnicas o modificaciones de planta es habitual ver errores de aplicación que comprometen la certificación del pasamuros. Los fallos operativos más frecuentes son:
1. Sobredosificación (Rellenar el 100% del hueco): Es el error de novato por excelencia. Al no calcular la expansión volumétrica, se inyecta demasiada espuma. El resultado es un desbordamiento masivo que requiere horas de trabajo extra con el cúter para retirar el sobrante, desperdiciando material caro. Recordamos: se debe rellenar solo hasta el 50%.
2. Intervención sin EPIs químicos: La espuma de poliuretano fresca es altamente adhesiva y contiene isocianatos. Tocarla directamente con la mano desprotegida garantiza que el producto se adhiera a la piel durante días, pudiendo causar dermatitis o reacciones alérgicas severas. El uso de guantes de nitrilo o poliuretano es innegociable.
3. Ignorar la preparación del sustrato: Muchos técnicos aplican la espuma directamente sobre polvo o yeso seco sin leer la ficha técnica (TDS). En la mayoría de espumas (incluidas muchas ignífugas), la falta de humectación previa de las paredes del pasamuros provoca una mala expansión, falta de curado interno y desprendimiento a medio plazo.
Mantenimiento y revisión de pasamuros: ¿Cuándo inspeccionarlos?
La ventaja de un buen sellado cortafuegos es que, a priori, es un elemento pasivo que no requiere mantenimiento mecánico. Si la instalación no sufre modificaciones, la espuma ignífuga mantendrá sus propiedades inalteradas durante años.
Sin embargo, la realidad de las instalaciones industriales es dinámica. En el día a día de una planta se tiran nuevas líneas eléctricas, se sustituyen mangueras averiadas y se amplían cuadros.
Al pasar un cable nuevo a través de un pasamuros ya sellado, la barrera cortafuegos se perfora y su certificación queda anulada de facto. Por ello, dentro del Plan de Mantenimiento Preventivo Anual, se debe incluir una ruta de inspección visual de las sectorizaciones (especialmente en Cuadros Generales, CPDs y subestaciones). Si se detecta un hueco o una rotura en la espuma debido a la manipulación de cables, se debe volver a inyectar producto para colmatar la brecha y restablecer la protección contra incendios.
Conclusiones: Asegurando la integridad eléctrica de la planta
Sabemos que el sellado de bandejas y pasamuros puede parecer una tarea secundaria. Un variador de frecuencia arrancará un motor de 100 kW exactamente igual esté el hueco de la pared sellado o no.
Sin embargo, hemos comprobado que dejar un paso de cables abierto es una vía directa hacia problemas de aislamiento por polvo, fallos por plagas y, lo más crítico, la pérdida total de la sectorización ante un incendio. Utilizar espuma de poliuretano ignífuga no es solo una buena práctica de ingeniería; es un seguro de vida para la instalación, una exigencia legal y una demostración de excelencia en el mantenimiento preventivo de cualquier planta industrial.
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Sellado de pasamuros eléctricos con espuma ignífuga: Normativa y aplicación

Termografía en Cuadros Eléctricos: Ejemplo Práctico de Mantenimiento Predictivo

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